sábado, 8 de diciembre de 2012


SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO SIGLO XXI

En la década de 1990, la generalización del uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) propició crecientes expectativas con respecto al libre acceso al conocimiento científico. Entonces comenzaron a emplearse términos como sociedad 'de http://www.youtube.com/watch?v=lg4xho4nbmEla información', 'digital', 'postindustrial' o 'del conocimiento', pero pronto esa efervescencia desencantó a quienes la consideraron como la vía para mejorar las condiciones de vida económica, política y social. Se escribió mucho respecto de la llamada brecha digital y se advirtió también que: "la información cobra mayor relevancia y se convierte en factor clave en los procesos de cohesión, globalización, interconexión organizativa, informatización y producción del conocimiento" (Felicié, 2003: 2).

El campo científico fue uno de los que adoptó con mayor interés el uso de las TICs debido a que brindaron mayores posibilidades para difundir el conocimiento que producía y, al mismo tiempo, acceder al generado en diversos lugares del mundo, lo cual redundó en medios cada vez más eficientes para su comunicación. Las revistas especializadas, una de las principales vías de intercambio de información, experimentaron un cambio radical como consecuencia de pasar de la edición impresa a edición electrónica a través de Internet. Fue este cambio el que permitió instrumentar proyectos que coadyuvaran a incrementar la visibilidad de la producción científica. Sin embargo, el acceso diferenciado al conocimiento, tanto por el lado del generador como del consumidor, pervive, por lo cual, la necesidad de instrumentar sistemas de información acordes con las características regionales debería ser una prioridad de política en materia de ciencia y tecnología.

II. Comunicación científica y distribución del conocimiento

La actividad científica aspira a generar conocimiento que aporte elementos para mejorar las condiciones de vida; a su función puramente científica se le suman elementos de corte social en los cuales se encuentra la perspectiva política, la cual debería enfocarse a los beneficios sociales de su generación y distribución, con el objetivo de elevar la calidad de vida y fomentar la democratización del conocimiento.

Las comunidades científicas son las que generan, argumentan y validan el conocimiento, y para lograr su legitimidad, las aportaciones se someten al escrutinio de la propia disciplina. Esto implica hacer públicos los resultados de las investigaciones, y es también pública la aceptación y reconocimiento de tales resultados, por ejemplo, a través de citas.

La comunicación científica permite la circulación del conocimiento, que se logra, principalmente, por la vía escrita a manera de artículos, memorias, libros, monografías, informes técnicos, por mencionar algunos. Entre los medios para transmitir los resultados de investigación, la revista científica es la que generalmente se prefiere. A través de las publicaciones especializadas los investigadores muestran los avances de sus trabajos y consultan las aportaciones de sus pares en las áreas de interés. De allí que se parte de la premisa de que los científicos son escritores y lectores de la producción editorial especializada. Ese proceso de enriquecimiento y retroalimentación es el que permite la generación de nuevo conocimiento, pero es también en el mismo en el que se centran las asimetrías de su distribución.

Uruguay Sociedad de la Información

Naturaleza y objetivos

 El desigual desarrollo de la sociedad de la información ha generado una “brecha digital” que amenaza profundizar las diferencias entre los grupos sociales más favorecidos y los menos favorecidos. El Programa “Red USI”, iniciado en 2001, apunta a disminuir la “brecha digital”, tendiendo a que todos los ciudadanos tengan parte en las oportunidades de la sociedad del conocimiento. Su objetivo general es contribuir a la universalización del acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), facilitando el acceso a las mismas de comunidades desfavorecidas (por razones económicas, geográficas, de discapacidad, etc.).

 Más concretamente, el Programa “Red USI” pretende crear, fortalecer y desarrollar una red de infocentros comunitarios, operados por contrapartes públicas o privadas, para proveer servicios públicos de uso de equipos informáticos, de acceso a Internet, de capacitación en informática, y otros servicios digitales, en condiciones accesibles para la población objetivo.

 Alcance

 A la fecha existen 272 infocentros comunitarios operativos vinculados a la Red USI: 78 CASI (Centros de Acceso a la Sociedad de la Información), 103 Centros MEC (Ministerio de Educación y Cultura) y 91 centros de varios otros tipos. Los infocentros que han pasado de una categoría a otra se cuentan dentro de la categoría actual

 En todo el mundo (y también en Uruguay), el mayor problema que enfrentan los infocentros comunitarios es el de la sustentabilidad, a pesar de lo cual sólo tenemos constancia del cierre definitivo de 13 infocentros (adicionales a los 272 mencionados) en un período de diez años.

 
 
 
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